Las Niñas del Naranjel es una novela escrita por la periodista y escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, que se ha perfilado en los últimos años como una renovadora de la prosa latinoamericana.
Es una novela trasgresora, basada en la vida de Catalina de Erauso, una monja española, conocida como la monja alférez, cuya fama recorrió el mundo por haber nacido mujer y haberse vestido de hombre desde los 15 años. Increíblemente la sociedad de su época la trató más bien como a una curiosidad de circo. Corrió más riesgos como hombre en su inquieta vida pendenciera que luego de haber revelado su identidad.
Gabriela Cabezón rescata el lado humano de la monja alférez y sitúa sus últimos días en Guamanga, Perú. Con el nombre de Antonio, se escapa de un cuartel luego de ser perdonado de una condena a muerte, rescatando a una niña guaraní enjaulada y dos monos. En el camino se encuentra a otra niña indígena y una perra. Juntos formarán una manada que intentarán sobrevivir en la inclemente selva misionera. En la novela se resalta la destrucción y el sometimiento de los pueblos originarios a mano de los españoles, el tremendo desprecio de éstos hacia los indígenas, la ambición desmedida por el oro.
Antonio, en la selva y en compañía de las niñas y los animales, le escribe una extensa carta a su tía, priora del convento donde vivió sus primeros años. La carta es más bien una confesión de lo que ha sido su vida desde que dejó el convento, su transformación física, sus andanzas, sus crímenes, dando cuenta de una agitada vida de un lado para el otro del continente Americano, del Nuevo Mundo.
En la novela la selva se presenta como el escenario principal de la historia, inclemente y hermosa, con sus yaguaretés y sus jotes (buitres). También se mezcla el idioma guaraní con citas a Miguel de Cervantes y versos en vascuence. En Catalina de Erauso se funden el Nuevo Mundo y el Viejo Mundo.


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